Acabo de leer una noticia que me ha llamado muchísimo la atención. Al parecer, unas 150 personas que acudieron a ver películas a unos multicines del Centro Comercial Meridiano en Santa Cruz de Tenerife, decidieron abandonar las salas en la última sesión de la madrugada debido al fuerte (y según alguno de los asistentes, irrespirable) olor a gas que había en las mismas (concretamente en las salas 9, 10 y 11). Los espectadores pensaban que el gas provenía del propio Centro Comercial, pero el problema estaba un poco más lejos.

En una época en la que se construyen Centros Comerciales a mansalva (grandes superficies comerciales con aparcamientos, la mayoría de ellos gratuitos, pero todas muy cerca una de la otra), es de extrañar que buscasen una ubicación un tanto inusual (aunque teniendo en cuenta lo del aeropuerto, encontramos bastantes cosas inusuales en esta bonita isla canaria). Muy cerca de allí, se encuentra la refinería de Cepsa, causante de los olores a gas que desde hace ya bastante tiempo vienen asediando a los vecinos de la zona, sin que nadie haga algo para detenerlo. Portavoces de uno y otro lado (incluyendo los vecinos de la zona, hartos del olor a gas) se apresuran a condenar y desmentir los problemas acuciantes que pueden provocar en la salud de los ciudadanos.
Y es que, si encima que ver una película en un cine de forma cómoda cuesta lo que cuesta, y ademásla película resulta que es un bodrio y estás percibiendo ese "aroma refrescante", aparte del susto considerable de pensar que todo puede explotar, el cabreo monumental de los que acudieron al cine era lógico. Al menos, por parte de la gerente de la sala de cine, se resolvió todo devolviendo el dinero de las entradas o canjeándolas por una nueva entrada para otro momento, lo cual es de agradecer. Además, como medida preventiva, han cerrado los conductos de aire acondicionado (en pleno verano y con el calor que hace aquí...)
Si es que...¡elegí un mal día para dejar de oler pegamento! (Aterriza como puedas)