Hoy me he sentido realmente avergonzado de pertenecer a una sociedad que se supone libre. Más que avergonzado, me he sentido triste. Si buscamos el significado de la palabra libertad en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, reza lo siguiente (entre otras definiciones):

Libertad:
1.- Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.
2.- Estado o condición de quien no es esclavo.
3.- Estado de quien no está preso.
4.- Facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas de hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres.
5.- Facultad de profesar cualquier religión sin ser inquietado por la autoridad pública.(libertad de culto)
6.- Derecho de practicar públicamente los actos de la religión que cada uno profesa.
7.- Dominio o señorío del ánimo sobre las pasiones.(libertad del espíritu)
8.- Derecho de manifestar, defender y propagar las opiniones propias.(libertad de pensamiento).

Si hay algo que siempre tuve claro, es que mi libertad acaba justo donde comienza la de los demás. Yo no tengo que juzgar a nadie por sus creencias ni por sus defectos o virtudes. Todos somos seres libres, inquietos, profesamos nuestras ideas y creencias sin tener que sentirnos avergonzados por ello.

Todo esto viene a colación del noticiario que he visto a la hora de comer. De la media hora que suele durar de media el informativo, 22 minutos han sido noticias en las que algún desalmado y malnacido han privado de la libertad a muchas personas (por desgracia, algo que se está convirtiendo en habitual en los últimos 4 años y que está llenando de inseguridad, de xenofobia y de racismo nuestras calles). Entre los pirómanos que se dedican a quemar los bosques (privándonos de la libertad de disfrutar de nuestra madre naturaleza) y los terroristas (suicidas o no) que atemorizan a media Europa y que llevan muchos años asesinando inocentes en Oriente, las libertades de la ciudadanía se están restringiendo. ¿Es éste el camino de la gloria para los inmolados?

Casos como el de los atentados de Londres, donde 4 integristas que transportaban artefactos explosivos y que fueron engañados (se suponía que ellos solo dejarían las bombas en los metros y que luego alguien las detonaría, pero les salió mal la cosa...¡QUE SE JODAN POR HIJOS DE LA GRAN ----! y me duele por todas y cada una de las víctimas de esos atentados, a excepción de estos desgraciados)asesinaron sin piedad a decenas de personas por el simple hecho de procurar las libertades de los ciudadanos de este planeta. O los contínuos atentados que sufren los ciudadanos en Oriente (Egipto y Turquía, por ejemplo, que no solo ocurren en Irak o en Israel), masacres sin sentido que no reportan ningún beneficio a nadie y mucho odio y dolor.

No es de extrañar el lamentable error que cometieron los agentes británicos disparando a matar a un ciudadano brasileño que, por el simple hecho de parecer provenir de países donde se profesa la religión musulmana, fue increpado por los agentes que luego le dispararon por, al parecer, realizar movimientos sospechosos cuando se estaba tumbando en el suelo. La ley del gatillo fácil, muy empleada en los Estados Unidos, es muy sencilla: Dispara antes de que te lo hagan a tí. Si ves un movimiento sospechoso, no les des tiempo ni a pensarlo, dispara a matar.

Yo, desde aquí, quiero elevar mi protesta contra los que nos quieren coartar las libertades. Estoy harto de tanto fanático. ¿Es que no hay espacio para convivir todos en este planeta? ¿Es que no tienen consciencia estos cabrones de que no resuelven nada cometiendo estos actos sinsentido? ¿Voy a tener que apalear a los moritos que viven en el edificio de al lado de mi casa cada vez que los vea con una mochila o que los escuche hablando en árabe (¿qué coño hacen hablando en árabe si estamos en un país de lengua castellana?)?

En fin, solo quería desahogarme un poco ante tanta vida desperdiciada y solo espero no encontrarme con el mamón que ha prendido fuego a las cumbres de mi isla bonita (si sale vivo de la paliza, luego lo tendré en mi unidad de cuidados intensivos por politraumatismo y ya me encargaré yo que pague por el tremendo daño que nos ha hecho) Pero, ¿de qué coño estoy hablando? ¿Debería ser tolerante en estos casos? ¿Qué opinan ustedes?