Sí señores. Hoy en las noticias que suelo revisar he encontrado un caso que puede encajar perfectamente en la Filosofía de la Ley de Murphy: Sonría, mañana puede ser peor.

Y es que la noticia en cuestión es sorprendente. En la ciudad de Lawrence (Kansas, USA) en la cual tuve el privilegio de vivir durante un año, ha ocurrido un suceso, cuanto menos cómico. Al parecer en un periódico local (el Lawrence Journal World), una nota de prensa animaba a quien quisiera a pasarse por un apartamento en el nº1319 de la calle Tennessee a recoger las pertenencias que habían allí pues su anterior dueña (una anciana) había fallecido y nadie había reclamado sus objetos.

Hasta aquí, todo legal (al parecer, es una práctica común). La joven Kris Bryan, natural del lugar, acudió como de costumbre a su casa después de una dura jornada laboral y, de repente, sintió que se le caía el mundo encima. Vió en la puerta de su edificio a una serie de personas que se llevaban pertenencias que le resultaban muy familiares. Al preguntar a uno de esos "cacos" que caminaba tranquilamente con un cuadro (que era suyo), éste le respondió que habían leído un aviso en el periódico diciendo que si no se llevaban los objetos, éstos serían retirados y destruídos.

Sin salir de su asombro, habló con las personas que tenían varias de sus pertenencias y aclaró con ellos que ella no había fallecido (era evidente) y pudo recuperar varios de sus enseres (algunos muebles, la televisión, el DVD y hasta su mascota ya habían desaparecido).

Rápidamente, Kris se puso en contacto con la central del periódico local, descubriendo que lo que pasaba era que hubo un error de imprenta: el nº correcto de la calle era el 1339 (y no el 1319, como habían puesto en el periódico), lugar donde había fallecido la anciana. La joven pretende que el periódico le pague una indemnización de unos 3.500 dólares por los artículos, aunque asegura que lo que más daño le ha hecho ha sido perder a su gatito de solo 7 semanas...

...Y es que el apartado de la Ley de Kranske (formulada en la Ley de Murphy) lo dice muy claro: Guárdese del día en que no tenga nada que lamentar...