Amigos de la coctelera... Habréis notado que hace ya unos días que no posteo con asiduidad (amén de haber estado cinco días de relajación, claro...) pero todo es debido a varios factores. El trabajo y la realización de una guía para enfermeros ha ocupado mucha parte de mi tiempo libre, junto con mi casa (como ya les había dicho en alguna ocasión)... Pero también me he ocupado de ciertos asuntos familiares que, desgraciadamente, se han dejado sentir en mi mente y mi alma. Siento si este artículo no le gusta a quien lo lea, pero el cuerpo me pedía que tenía que hacerlo...

Antes que nada, me gustaría informarles que yo, a pesar de haber nacido en Las Palmas de Gran Canaria, capital de la isla cálida de Gran Canaria (Islas Canarias), tengo raíces de las dos provincias. Por parte paterna, mi abuelo provenía de la hermosa isla de Lanzarote, en concreto de Yaiza... Hermoso lugar que me gustaría volver a visitar. Mi abuela por parte paterna nació en Las Palmas y y mi abuelo por parte materna nació en Telde (si no me falla la memoria), así que parte de mis raíces son puramente de Gran Canaria. Pero mi abuela por parte materna nació en la hermosa isla de El Hierro.

Les hablaría de mis antepasados durante largo rato (estoy muy orgulloso de pertenecer a mi familia, aunque más de un quebradero de cabeza me han dado, además de sufrimiento...), pero me gustaría hacer hincapié en mis raíces herreñas (aunque a A. le moleste que lo haga porque ella tiene más sangre de esa isla que yo, pero yo estoy muy orgulloso de esa mínima parte).

Les explico. Mi bisabuela fue una importante figura del Folclore de las islas en general, nacida y fallecida en el pequeño pueblo de Sabinosa de la isla de El Hierro. Su nombre hace recordar a mucha gente la imagen de una señora enfundada en un traje típico folclórico, con su pañuelo y su sombrero... Y ese tambor que la acompañaba allí adonde iba. Les estoy hablando de Valentina Hernández, Valentina la de Sabinosa. Su papel fue tan importante que consiguió dar el impulso necesario a la música de la isla para que fuera conocida en el resto de las islas (e incluso en el resto de España, a pesar de que muchos jóvenes ni siquiera la recuerden). Baste decir que en la canción más representativa (o quizás debería decir más conocida) del folclore de todas las islas (y que cualquier canario ha canturreado alguna vez en su vida), titulada "De tenderete" la nombra junto a otros ilustres de los cánticos populares de las islas. Mi madre me cuenta que el famoso "Arrorró herreño" me lo cantaba mi bisabuela para que me durmiera cuando era un enano.

Pero no quería hablar en este post de mi bisabuela (quizás me extienda en algún otro momento). Lo que me ha impulsado a escribir este texto ha sido la delicada situación que está atravesando su hija (mi abuela), doña María Ortiz Hernández. Desde hace pocos años hasta hoy, su situación se ha ido agravando progresivamente (hoy en día cuenta con 90 años cumplidos en Mayo de este año). Lo que comenzó con etapas de demencia propias de la edad, ha ido empeorando progresivamente hasta dejarla postrada en cama y no tener ganas ni de hablar ni de tan siquiera abrir los ojos.

Recuerdo aún cuando, de pequeño, tanto mi familia (mis padres, mis tres hermanos y yo) como la de mi tío (junto a sus dos hijos) vivíamos bajo el techo de la casa de doña María. Su saber estar en todas las situaciones y su influencia en mi crecimiento como persona la hicieron digna de todos los elogios y respetos por mi parte. Siempre recuerdo sus consejos sobre cómo afrontar los estudios (a pesar de que ella nunca pudo estudiar) y también, cuando en vacaciones nos íbamos a visitar el pueblo de Sabinosa, cómo me esperaba en la puerta de la casa cuando se encendían las luces del pueblo para ponerme la cena en la mesa (la cantidad de nalgadas que me dió por llegar tarde, jejeje...)

También recuerdo los consejos que me daba cuando le presentaba a mi pareja (su buen olfato le decía que no estaba hecha para mí, que me merecía a alguien mejor...lástima que aún no conozca a A....). Siempre se preocupó de todos sus hijos (incluso cuando entre ellos surgían disputas) pero sobre todo de sus nietos. Nos cuidó como si también fuéramos sus hijos y nos llenó de cariño y de ternura.

Hace ya varios años que decidió irse a vivir los últimos años de su vida en la isla que la vió nacer y crecer, para que cuando llegara el momento pudiese reencontrarse con su madre Valentina. El emporamiento progresivo de su estado de salud hace que se encuentre ingresada en el Hospital de la isla, donde ya apenas quiere comer (y, como dije antes, tampoco quiere hablar ni abrir los ojos). Quizás sea que quiere que la mimemos un poco más (como me dice mi hermano el mayor). Quizás sea que ya no le queden muchas fuerzas... Su vida ha sido plena... Ha tenido grandes momentos de alegría (como cuando nacimos todos sus nietos y ahora sus bisnietos) y graves momentos de miserias que supo afrontar con entereza (los más graves de estos últimos años, el accidente de mi primo y la separación de mis padres). Hoy tiene un pulso que la vida le está ganando, pues con la edad que tiene sus fuerzas ya flaquean...

Mañana me voy a la isla de El Hierro a visitarla y a decirle que la quiero como siempre he hecho (a pesar de no haber podido hablar con ella todo lo que yo hubiese querido en los últimos años). Gracias a esta página, le quiero dedicar un regalo (no se si será el último pero si que es el más sincero, pues mis lágrimas no han parado de brotar mientras escribía este artículo). GRACIAS ABUELA PORQUE NO ESTARÍA AQUÍ DE NO SER POR TÍ, POR TODO TU CARIÑO Y PORQUE SE QUE SIEMPRE ESTARÁS AQUÍ, EN MI CORAZÓN...

TE QUIERO... TE QUEREMOS TODOS TUS HIJOS, TUS NIETOS Y DEMÁS...

Por todo ello, sirva este artículo como homenaje en vida a una de las personas que más han influído en mi vida... Te veré mañana... Te veré siempre... Gracias... Un beso muy grande... y buena suerte...

P.D.: Gracias a todo aquel que haya leído este artículo que ha salido desde lo más adentro de mi alma...