La sensualidad está escrita en todas las facetas de nuestra vida. Nadie puede negar que resulta más atrayente insinuar que enseñar, y si esto lo transportamos a la afición voyeur que posee el ser humano de observarlo todo ni qué decir tiene que en determinados momentos se deja fluir la imaginación hasta extremos in sos pechos... ejemmm... quería decir insospechados, jejeje...

Ya se que me ido por los cerros de Úbeda, pero oiga... ¡Quién no lo ha hecho alguna vez en su vida! (aunque en mi caso ya se está convirtiendo en costumbre...). Pues de qué venía yo a hablarles aquí.... Ah, si... Que decía que podemos imaginarnos la siguiente situación...

Al pasar junto a un local de comida hindú (que no india, que estos no tienen plumas... bueno, a lo mejor hay alguno que sí, jejejeje...), leemos que tras la cena se presentará un nuevo show en vivo con una chica bailando la danza del vientre algo ligerita de ropa y un fornido "tragafuegos".

Hasta aquí todo normal... La cena es exquisita, la degustación de los platos típicos ha resultado un éxito... Y comienza el espectáculo con el suspirar de las chicas asistentes al ver los musculados brazos, la intrigante mirada y el esculpido torso del tragafuegos... Poco más tarde entra en escena la bailarina con los velos con monedas y los crótalos en la mano (que no los escrotos, que mucha gente se confunde), realizando sugerentes movimientos de cadera para dejar caer los velos... Hasta que decide finalmente dejar caer el sujetador dejando a la vista unos hermosos y turgentes pechos...

El público masculino comienza a vitorear, las féminas a poner a caer de un burro a la bailarina y a picarle el ojo al tragafuegos... De repente, del techo del local cae una soga en el centro del escenario y la joven comienza a danzar hacia ella... Cuando llega se ata las manos con la cuerda y comienza a realizar sensuales movimientos de cadera... El tragafuegos comienza a acercarse lentamente escupiendo fuego... Hasta que de repente, tras un chillido de dolor, comienza el verdadero espectáculo... Los pechos de la bailarina empiezan a arder... La cara de los asistentes es un poema... Los gritos son cada vez más fuertes... La gente corre hacia la salida (no, no es la morena que está sentada en la barra con cara de pocos amigos... es el hueco ese que suele estar taponado con una puerta que tiene un cartel sobre ella que pone EXIT o SALIDA, jejeje...)

Con el ambiente caldeado, consiguen apagar los pechos de la joven y trasladarla al hospital más cercano donde la intervinieron de las graves quemaduras sufridas. Días más tarde, la chica interpone una demanda contra su compañero por causarle lesiones graves. "Yo le gritaba y le decía que se estaba acercando demasiado, pero él no quiso parar. El aceite y la purpurina que me había pasado por el cuerpo deben haber cogido fuego, y lo único que yo veía eran llamas en lugar de mis pechos", comentó asustada la bailarina... El joven fue condenado a 10 meses de prisión... Ya lo decía mi madre: "si juegas con fuego, probablemente te quemes...", jejejeje...